Entre la lista de cosas por hacer en su visita a Maracaibo, Joel propuso un picnic en la Vereda, así que fuimos a experimentar las diferencias con uno hecho en Bogotá. Ignorando el sol -que ya es como redudante mencionarlo en esta ciudad- descubrimos que las hormigas que se llevan la comida en tu cara no son una invención de algún caricaturista exagerado, que los árboles especiales suelen estar acompañados de otros igualmente especiales y que, a veces, vale la pena caer en una piscina de plasta si con eso logras cumplir un sueño.
April 5, 2011